APROVECHANDO UN TIEMPO CON DIOS
EL AYUNO PARA DIOS:
GENERALIDADES DEL AYUNO
Dependiendo de la tradición, la práctica del ayuno puede prohibir actos sexuales (o cualquier deseo sexual), masturbación. Otra práctica relacionada es la abstinencia, en que se evita ingerir ciertos grupos alimenticios, como la carne.
Cuando se toma un pequeño desayuno en uno de los días, se le llama a este parvo o parvedad.
Ayuno judío[editar]
Para los judíos el Yom Kippur es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. Su tema central es la expiación y la reconciliación. La comida, la bebida, el baño, y las relaciones conyugales están prohibidas. El ayuno comienza en el ocaso, y termina el anochecer del día siguiente.
Día de expiación[editar]
Era día anual de ayuno para los israelitas:
Éste será un estatuto perpetuo para ustedes y para los extranjeros que vivan entre ustedes: El día diez del mes séptimo deberán ayunar, y no podrán realizar ningún trabajo. Ese día se hará expiación por ustedes, y así delante del Señor quedarán limpios de todos sus pecados. Ese día será para ustedes un día de reposo y de ayuno. Es un estatuto perpetuo.
Después de la destrucción del Templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes (el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes (cuando el Templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes (en memoria del asesinato de Guedalías en el año nuevo) Jer 41, 1-2; y el ayuno del décimo mes (el noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios (Zac 8,19).
Ayuno personal[editar]
Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: Salmos 35, 69, 109. Véase también Daniel 9:3; 10:3; Esdras 10:6; Nehemías 1:4
La práctica del ayuno era frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el Nuevo Testamento, especialmente con los discípulos de Juan Bautista (Mc 2,18). Jesús ayunaba (Cf Mt 4) y su advertencia a no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17-18; Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo. Como los profetas, Jesús enfatizó la contrición y el arrepentimiento como la esencia del ayuno.
Ayuno islámico[editar]
En el islam, el ayuno o sawm (صَوْم [ṣawm]) del mes de ramadán, es el cuarto pilar del islam y una de las características del islam más conocidas entre los no musulmanes. La palabra ramadán designa, fuera de la lengua árabe, más el propio ayuno que el mes.
El ayuno se recomienda durante otros momentos del año, pero durante el ramadán es estrictamente obligatorio para todo el que pueda realizarlo. Se efectúa durante todos los días del mes desde la aurora hasta la puesta de sol. Modifica sensiblemente la vida de los musulmanes mientras dura: se vive más de noche y la gente se junta para compartir la ruptura del ayuno.
Ayuno en el Cristianismo:
Debido a que el cristianismo proviene de forma directa del judaísmo, el ayuno cristiano comparte muchas características con el ayuno judío. Se puede encontrar numerosas referencias del ayuno judío en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento).1
El “ayuno aceptable” es discutido en el libro de Isaías, 58:3-7. En esencia, representa la aflicción del alma causada por el no satisfacer las necesidades o deseos de la carne.
Algunos ejemplos mencionados en el AT:
- Moisés ayunó cuarenta días y noches cuando estuvo en el monte con Dios (Éxodo 34:28).
- El rey David ayunó cuando el hijo de su unión adúltera con Betsabé enfermó de muerte como castigo por el adulterio de David y su participación en la muerte del esposo de Betsabé, Urías el heteo. 2 Samuel 12:15-25.
- El libro de Daniel, 1:8-16, describe un ayuno parcial (permitir el consumo exclusivo de ciertos tipos de comida y bebida), y sus efectos en la salud de quienes lo practican. Daniel y sus tres amigos realizaron este ayuno, consumiendo exclusivamente legumbres y agua, rechazando los alimentos considerados impuros que el rey Nabucodonosor II impuso a los hebreos de la corte.
- Ester: Joven hebrea que vivió durante el período del imperio persa, en el reinado de Asuero (Se le identifica con el rey Jerjes I). Tras ganar el favor del rey por su belleza, descubre a conspiradores que convencen al rey de exterminar a todos los judíos del imperio. Ester entonces pide a todos los judíos que oren y ayunen junto a ella durante tres días (Ester 4:16), al final de los cuales solicitaría audiencia con el rey, para persuadirle de sus planes contra el pueblo judío. Al final, el pueblo es librado de la aniquilación.
Nuevo Testamento y cristianismo primitivo[editar]
En el cristianismo primitivo, la práctica del ayuno era bastante habitual, como reportan el Libro de los Hechos y algunas epístolas del Nuevo Testamento.
Algunas menciones en el NT:
- Antes de iniciar su ministerio de aproximadamente tres años de duración, Jesús se retira a la soledad del desierto, ayunando por cuarenta días, luego de los cuales fue tentado tres veces por el diablo (Mateo 4:2).
- Jesús advirtió a sus seguidores acerca de ayunar para ser vistos por otros, y brindó indicaciones para que el ayuno fuese en privado (Mateo 6:16-18).
- Entre los milagros más llamativos de Jesús, están la sanidad de enfermos y endemoniados. En Mateo 17:14-21 se aprecia que ciertos males solamente pueden ser sanados con oración y ayuno.
- Saulo de Tarso, conocido luego como el apóstol Pablo, ayunó durante tres días después de haber sido cegado por una visión, camino a la ciudad de Damasco (Hechos 9:9).
El ayuno según diversas denominaciones[editar]
Catolicismo[editar]
El ayuno de cuaresma observado en la iglesia católica y la iglesia ortodoxa, es un ayuno parcial de cuarenta días, que conmemora el ayuno realizado por Cristo previo al inicio de su ministerio.[cita requerida]. Es más recomendado ayunar a los mayores de 18 años.
Iglesia ortodoxa[editar]
De similar manera, la iglesia ortodoxa etíope practica un ayuno parcial donde el practicante se abstiene de carne y leche; este ayuno toma lugar en ciertas ocasiones del año y suele durar algunas semanas.[cita requerida]
Evangelicalismo[editar]
Muchas congregaciones evangélicas creen en el ayuno (sea parcial o total) como una herramienta espiritual que ayuda para varios fines: sanar a un enfermo o a un endemoniado, romper alguna «atadura» (vencer malos hábitos y adicciones como el juego o el alcohol), interceder para que una persona cercana (un hijo, un padre o un amigo) con problemas de conducta se acerque a Dios, mantener bajo control los apetitos y deseos carnales resaltando lo espiritual, o superar obstáculos (por ejemplo, conseguir trabajo).2 Para algunas de estas congregaciones, el ayuno por sí solo no logra todas estas cosas, sino que se requiere además de esfuerzo personal, disciplina, fe y corazón dispuesto.3
Tipos de ayuno que menciona la Biblia
El ayuno dentro del contexto de nuestra relación con Dios debe servir para acercarnos a él. No debe ser por motivos egoístas tales como perder peso, convencer a Dios para que nos conceda algo, o parecer más santos que los demás. Cuando decidimos hacer un ayuno debe ser para acercarnos a Dios, escuchar su voz y crecer en nuestro andar con él.
El ayuno es voluntario. Elegimos ignorar por un tiempo la necesidad física de comer, de beber o de alguna otra cosa. Nos enfocamos en alimentar nuestro espíritu y buscar la presencia de Dios de una forma especial. Por eso es importante que el día del ayuno tengamos nuestra Biblia a mano y estemos en un lugar tranquilo donde podamos hablar libremente con Dios y escuchar su voz sin interrupciones.
La Biblia nos habla de diferentes clases de ayuno que veremos a continuación. Es importante que antes de comenzar cualquier tipo de ayuno, en especial el ayuno total, lo comentemos con nuestro médico y verifiquemos que no afectará adversamente nuestro estado de salud.
4 formas de ayunar que menciona la Biblia
Ayuno total
Este es el ayuno más radical que podemos hacer. En este no se come ni se bebe nada, el cuerpo no recibe ningún tipo de nutrientes. En la Biblia encontramos un ejemplo en el capítulo 4 del libro de Ester.
Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, para que ayunen por mí. Durante tres días no coman ni beban, ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, ayunaré con mis doncellas al igual que ustedes. Cuando cumpla con esto, me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y, si perezco, que perezca!(Ester 4:16)
Ester, sus doncellas, Mardoqueo y todos los judíos de la ciudad de Susa estarían tres días y tres noches sin comer ni beber nada antes de que Ester fuera a hablar con el rey. Ella iba a rogar por la vida de su pueblo. Vemos que es un ayuno muy radical pero la situación tan crítica lo ameritaba.
Ayuno con agua
Este es el tipo de ayuno más conocido. No se come nada pero se puede beber agua. Al permitir hidratarse puede ser un poco más extenso que el ayuno total, pero también es aconsejable consultar con un médico sobre todo si se piensa estar por más de dos días solo con agua.
Se piensa que este fue el ayuno que Jesús hizo por 40 días justo antes de comenzar su ministerio. Los Evangelios mencionan que Jesús dejó de comer y tuvo hambre pero no dicen que tuviera sed. Leemos en el Evangelio de Lucas:

Hay personas que deciden incorporar jugos de frutas o agua con gotas de limón al hacer este ayuno.
Ayuno parcial
El ayuno parcial consiste en eliminar solo ciertos alimentos. La idea es comer de forma sencilla para mantener el cuerpo funcionando, sin comer en exceso o por placer. En la Biblia encontramos el ejemplo de Daniel, vemos cómo practicó este ayuno durante tres semanas.
Daniel dejó de comer comidas especiales (elaboradas o sabrosas) y carne. También dejó de beber vino. Este ayuno de Daniel es muy conocido y seguido ya que es menos radical. Es más fácil para personas que tienen alguna condición de salud que no les permite realizar otro tipo de ayuno.
En aquella ocasión yo, Daniel, pasé tres semanas como si estuviera de luto. En todo ese tiempo no comí nada especial, ni probé carne ni vino, ni usé ningún perfume.(Daniel 10:2-3)
Este ayuno puede ser más extenso ya que se elimina solo cierto tipo de alimentos y desgasta menos el cuerpo. Hay personas que deciden dejar de comer carne, otras dejan de lado los postres, dulces o golosinas. Es bastante común beber solo agua en lugar de jugos o refrescos durante este ayuno.
Lee más sobre personajes bíblicos que ayunaron.
Otros tipos de ayuno
La Biblia menciona otro tipo de ayuno que no tiene que ver con la comida. Se trata de dejar de lado por un tiempo cosas que no son alimentos. Por ejemplo, Daniel dejó de usar perfume cuando hizo el ayuno parcial de tres semanas (Daniel 10:2-3).
En 1 Corintios 7:5 encontramos también el ejemplo de abstenerse de sexo en el matrimonio por un tiempo corto para dedicarse a la oración. Esto debe hacerse por mutuo acuerdo de la pareja.
Hoy día vemos personas que deciden abstenerse del uso de las redes sociales o de la televisión durante unos días ya que desean usar ese tiempo para profundizar más en su relación con Dios y enfocarse en buscar su voluntad. Este tipo de ayuno puede ir unido a un ayuno parcial.
“Por eso pues, ahora, dice el Eterno, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno . . .” (Joel 2:12)
Lo único que la mayoría de la gente sabe acerca del ayuno es que puede ser una manera de perder peso. Pero hay mucho más que debemos comprender acerca del ayuno.
La Biblia dice mucho acerca de esta clave espiritual tan importante, pero que tan frecuentemente se pasa por alto. Dios desea y espera que sus seguidores ayunen. A Jesucristo se le preguntó por qué sus discípulos no ayunaban como el resto de la gente religiosa. Él contestó con una breve parábola, explicando que aún estaba con sus discípulos, pero que después de que ya no estuviese entre ellos (refiriéndose a su inminente regreso al cielo), “entonces ayunarán” (Mateo 9:14-15).
Lo que quiso decir fue que todos sus futuros discípulos ayunarían. ¿Por qué? Porque necesitamos ayunar con oración para ayudarnos a mantener una relación cercana con Dios el Padre y Jesucristo. Y, como veremos, hay otros beneficios espirituales del ayuno.
Cuando Jesús les habló a sus discípulos acerca de cómo debían ayunar, él claramente esperaba que lo hicieran (Mateo 6:16-18). No dijo, “si ayunan” sino “cuando ayunen”. Y note que en este capítulo Jesús enfatiza el ayuno tanto como la oración y el hacer buenas obras.
El ayuno es mencionado prominentemente en el Antiguo y el Nuevo Testamento. El registro bíblico de quién ayunó es un “quién es quién” virtual de la Biblia e incluye a Moisés, David, Elías, Esdras, Nehemías, Ester, Daniel, Ana y Jesucristo. El apóstol Pablo llevó a cabo “muchos ayunos” (2do Corintios 11:27).
¿Qué es el ayuno?
En cierto sentido, todos ayunamos. Cuando dormimos en nuestra cama, no comemos ni bebemos. Eso es ayunar. Es por esto que el primer alimento del día se llama desayuno. Sin embargo, cuando la gente habla de ayunar usualmente se refiere a un período más largo de tiempo en el cual uno deliberadamente decide no comer ni beber y que puede ser un día completo, parte de un día o más de un día.
Un ayuno para la salud es cualquier dieta temporal restrictiva que supuestamente es beneficiosa para la salud. Pero el ayuno del que estamos hablando es aquel que beneficia nuestra salud espiritual, lo cual involucra abstenerse de alimento y bebida mientras se pasa una gran cantidad de tiempo adicional en oración, meditación y estudio de la Biblia (Éxodo 34:28; Esdras 10:6; Ester 4:16; Hechos de los Apóstoles 9:9).
Mientras ayunamos, idealmente debemos pasar la mayor parte del tiempo que estamos despiertos orando, estudiando y reflexionando. Si esto no es posible, al menos podemos hacerlo durante el tiempo que normalmente ocuparíamos comiendo.
Conceptos erróneos acerca del ayuno
Una persona saludable que no transpira mucho puede permanecer sin comer ni beber alrededor de tres días antes de que el cuerpo empiece a verse afectado, y una persona saludable puede permanecer sin alimento por varios días siempre que tome agua. Por lo tanto, los increíbles ayunos de cuarenta días de Moisés, Elías y Jesucristo (Deuteronomio 9:9; 1ra Reyes 19:8; Lucas 4:2) solamente fueron posibles gracias a la intervención sobrenatural de Dios.
Cuánto tiempo podemos ayunar de manera segura depende de nuestra salud individual. Si usted no está seguro de sus limitaciones de salud, sería recomendable que se haga un examen médico, y se lo sugerimos encarecidamente. Luego puede comenzar saltándose una o dos comidas antes de llegar a ayunar un día completo, manteniéndose alerta desde un comienzo ante cualquier efecto adverso.
Sin embargo, no debemos considerar que simples malestares como sentir hambre, sed y falta de energía son “efectos adversos”. Para la mayoría de la gente, el dolor de cabeza se debe simplemente a la falta del consumo regular de cafeína. Es sabio disminuir el consumo de bebidas cafeinadas antes de comenzar un ayuno.
Otra opción es un ayuno parcial, como el que se menciona en Daniel 10:3. En este caso uno simplemente consume el alimento y líquido necesario para mantener el cuerpo, dedicando la mayor parte del tiempo a la oración, el estudio bíblico y la meditación. Esto también puede ser muy beneficioso espiritualmente.
El ayuno no es algo popular en una cultura de autogratificación instantánea. La gente tiende a pensar que cada día necesita tres comidas abundantes más unos cuantos bocadillos entremedio. En una cultura en la que se come continuamente, ¡pareciera ser que no hay momento para ayunar! Desde este punto de vista, ayunar es beneficioso para formar carácter y desarrollar autodisciplina, compromiso, moderación y mejores hábitos alimenticios.
Razones importantes para ayunar
Ayunar es muy importante para desarrollar una relación correcta y significativa con Dios (Lucas 2:36-37; Hechos de los Apóstoles 13:2).
El ayuno bíblico es completamente diferente de las huelgas de hambre que se utilizan para ganar poder político o llamar la atención por una causa personal. El ayuno es un ejercicio de autodisciplina sobre nuestros antojos carnales mientras mantenemos a Dios primero en nuestros pensamientos. Nos libera de la esclavitud de nuestros apetitos mientras nos enfocamos en el verdadero “pan vivo”, Jesucristo (Juan 6:48-51, 63). Cuando oramos, hacemos un pequeño sacrificio personal para concentrarnos en el increíble sacrificio de nuestro Salvador y su plan para nosotros.
Todos somos egocéntricos (centrados en nosotros mismos) por naturaleza, y debemos esforzarnos para llegar a centrarnos en Dios. Uno de los grandes propósitos del ayuno es aprender a ser humildes — a comprender de mejor manera cuán grande Dios es y cuán débiles, pecaminosos y necesitados somos nosotros. El rey David entendía esto cuando escribió “Afligí con ayuno mi alma” (Salmos 35:13).
Dios se deleita en los corazones humildes. Él dijo en Isaias 66:2: “Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra” (Nueva Versión Internacional). En Mateo 5:3, Jesús dijo “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.
Jesús dejó en claro que si ayunamos para jactarnos –para “mostrar a los hombres” que ayunamos– somos hipócritas y no obtendremos recompensa de Dios (Mateo 6:16-18). Jesús no quiso decir que siempre está mal contarle a alguien que ayunamos. Frecuentemente surge la necesidad práctica de contarle a alguien, como a su cónyuge. Jesús estaba hablando de la necesidad de tener los motivos y las actitudes correctas.
Jesús habló de una parábola en la que un orgulloso fariseo se jactaba frente a Dios diciendo ayuno dos veces a la semana” (Lucas 18: 9, 12). El hombre se consideraba humilde, ¡y estaba muy orgulloso de sí mismo! Ayunar con una actitud así de jactanciosa es inútil.
Dios desea que tengamos “hambre y sed de justicia” (Mateo 5:6). Cuando ayunamos, nos sentimos cada vez más hambrientos y débiles. Además de reforzar el hecho de que Dios es quien nos provee el sustento y suple todas nuestras necesidades, una lección importante de esto es que podemos debilitarnos muy rápido espiritualmente cuando descuidamos los nutrientes de la oración, el estudio bíblico y todos los otros esfuerzos para llegar a ser hijos e hijas de Dios espiritualmente transformados.
La Biblia solo tiene un mandamiento respecto a un tiempo preciso en el que debemos ayunar. Al pueblo de Dios se le ordena en Levítico 23 ayunar en el Día de Expiación por 24 horas, de puesta de sol a puesta de sol (versículos 27-32). Este día de ayuno es uno de los días de fiestas anuales diseñados y ordenados por Dios.
Además de los beneficios personales del ayuno, el Día de Expiación tiene un significado profético. Para aprender acerca del significado del Día de Expiación y el ayuno que lo acompaña, descargue o solicite nuestro folleto gratuito Las fiestas santas de Dios: Esperanza segura para toda la humanidad.
Propósitos secundarios del ayuno
Además de los propósitos principales de adorar a Dios, acercarnos más a él, negarnos y humillarnos y crecer espiritualmente, es también apropiado tener propósitos secundarios para ayunar — suplicarle a Dios en oración que nos ayude con una o varias necesidades graves, tanto a nosotros como a los demás.
Cuando Dios no haya contestado las oraciones respecto a ciertas necesidades, intente ayunar junto con la oración. En una ocasión, cuando sus discípulos no lograban expulsar a un demonio, Jesús les dijo que “este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:14-21). El ayuno apropiado generalmente produce resultados significativos. Aunque confiamos en las herramientas espirituales de la oración, el estudio bíblico y la meditación a diario, ocasionalmente necesitamos la poderosa herramienta del ayuno.
Puede haber muchas razones para ayunar tales como un problema personal, un pecado difícil de superar, tener que enfrentar una importante decisión, una crisis de la Iglesia, la amenaza de algún peligro, la necesidad de cambiar la actitud de alguien o expresar agradecimiento, entre otras cosas. Para un estudio muy esclarecedor, utilice una concordancia bíblica y busque todos los pasajes que contengan la palabra ayuno, ayunó y ayunando. Lea acerca de por qué la gente ayunaba y pedía en oración, y lo que Dios hizo como resultado del ayuno.
Sin embargo, nunca debemos considerar el ayuno como una forma de presionar a Dios para obtener lo que deseamos (Isaias 58:3). Dios desea que oremos acerca de nuestros problemas, pero sin tratar de dictarle soluciones. Nuestras actitudes deben ser como la de Jesucristo cuando oró “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).
Es adecuado que un grupo, tal como la congregación de una iglesia o un círculo de amigos, decidan ayunar juntos por un asunto de urgencia. Cuando su país fue invadido, el rey Josafat “hizo pregonar ayuno a todo Judá” (2da Crónicas 20:1-3). Después de que Jonás predicó, “los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno” (Jonás 3:5).
A objeto de suplicarle a Dios que los protegiera, Esdras proclamó un ayuno para todos los exiliados que regresaban a Judá (Esdras 8: 21-23). Ester les pidió a todos los judíos de la capital persa que ayunaran para escapar del genocidio (Ester 4:16).
Isaias 58:1-12 es un pasaje profundo que contrasta las actitudes correctas y equivocadas del ayuno. Muestra claramente que ayunar no debe ser simplemente un mero ritual. El ayuno debe enseñarnos a estar dispuestos a sacrificarnos de muchas maneras para el servicio de otros. ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar para “desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión” y compartir nuestro “pan con el hambriento”, a albergar “a los pobres errantes” y a cubrir “al desnudo”? (versículos 6-7).
La Palabra de Dios nos exhorta a estar “firmes en el Señor” (Filipenses 4:1; 1ra Tesalonicenses 3:8). Según lo que la Biblia nos enseña acerca del ayuno, vemos que aquellos que sincera y regularmente ayunan y oran a Dios muy posiblemente estarán “¡firmes en el Señor!”
CLAVES PARA SABER LA VOLUNTAD DE DIOS EN MI VIDA.
Si eres de los cristianos que lucha continuamente con el conocimiento de la voluntad de Dios para tu vida. Entonces es bueno que leas este post para conocerla y hacerla parte de tu vida. Muchos cristianos aún teniendo años en el evangelio todavía luchan con hacer la voluntad de Dios en sus vidas.
1) Caminar con Dios
Usted necesita desarrollar una relación con Él. Ser cristiano se basa en la relación y no en la religión. Así que debes cultivar tu relación con Dios. Buscarle para conocerlo y saber acerca de Él.
Proverbios 3:5-6 “Confía en el Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia; Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas”.
2) Entregue su voluntad a la de Dios.
Muchas veces cuando decimos que estamos buscando la voluntad de Dios, lo que realmente queremos decirle a Dios es: “Bien, Dios, esto es lo que estoy planeando hacer. Ahora necesito que selles esto, ¿de acuerdo?” Debo decirles que esto no es realmente efectivo para encontrar su verdadera voluntad.
Romanos 12:1-2 “Os ruego, pues, hermanos, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
3) Obedece lo que ya sabes que es la voluntad de Dios.
Muchas personas parecen querer saber cuál es el plan de Dios para sus vidas, pero pasan por alto el hecho de que el 98% de su voluntad ya está delineada cuidadosamente a través de su Palabra. Dios es muy claro acerca de muchos aspectos de su voluntad.
Romanos 12:2 “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”.
4) Buscar la entrada de Dios.
Un componente clave para encontrar la voluntad de Dios en tu vida es buscar el aporte de consejeros lideres de la congregación o personas maduras. También dirigirte a las autoridades, como los pastores es una manera.
Proverbios 11:14 “Donde no hay consejo, el pueblo cae; pero en la multitud de consejeros hay seguridad”.
5) Ponga atención a cómo Dios le ha conectado.
Dios te ha creado para cumplir un papel específico en este mundo. No hay nadie más que pueda lograr completamente lo que Dios te ha creado como propósito para hacer.
Pedro 4:10 “Como cada uno ha recibido un don, ministradlo los unos a los otros, como buenos administradores de la gracia múltiple de Dios”.
6) Escuchar el Espíritu de Dios.
Debemos cambiar completamente la manera en que nos acercamos a Dios a través de la oración. Tenemos que añadir un componente significativo en nuestra vida de oración y es escuchar. Para poder escuchar al Espíritu de Dios debemos aprender a guardar silencio después de orar a él. Incluso cuando te acercas a Dios con una actitud de rendición y sólo para escucharlo es allí donde puedes experimentar oír su voz
Juan 8:27 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”.
7) Escucha a tu corazón.
Además de escuchar al Espíritu santo, también te recomiendo escuchar tu corazón. Para entender este punto, considere el siguiente pasaje:
Salmos 37:4-5 “Deléitate también en Jehová, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda tu camino a Jehová, confía también en él, y él lo hará”.
8) Eche un vistazo a sus circunstancias.
Dios a menudo demuestra claramente su plan para nuestras vidas al alinear las circunstancias de manera obvia. Y también nos muestra que su voluntad no es que hagamos las cosas de la misma manera. Sino que cambies el mal rumbo de nuestra vida.
No es su voluntad que usted tome el trabajo que no se le ofrece. Si usted mide 5′ 6″ y pesa 125 libras, no es probable que Dios lo haya creado para jugar fútbol profesional.
Dios es muy bueno abriendo y cerrando puertas. Incluso lo hizo por el apóstol Pablo y su obra en los Hechos. Echa un vistazo a este pasaje:
Hechos 16:6-10 “Después que pasaron por Frigia y la región de Galacia, el Espíritu Santo les prohibió predicar la palabra en Asia. Después que llegaron a Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando por Misia, descendieron a Tróada. Y una visión se le apareció a Pablo en la noche. Un macedonio se puso en pie y le dijo: “Ven a Macedonia y ayúdanos”. Después que vio la visión, al instante tratamos de ir a Macedonia, concluyendo que el Señor nos había llamado para predicarles el evangelio”.
