jueves, 18 de febrero de 2021

CRONOS - KAIROS - PLEROMA "Concepto del Tiempo de Dios"

  

ADENTRANDOSE A LOS TIEMPOS DEL ETERNO

DEFINICION GENERAL ANTES DE LLEGAR AL TEMA CENTRAL

Primera Parte:

ES TIEMPO DE ALABAR A DIOS (INSTRUMENTAL) - YouTube



Un “
tiempo” en la profecía equivale a 1 “año” (“tiempos” son 2 años; “medio tiempo” son 6 meses o 1/2 año). Esto se descubre al comparar los períodos de tiempo en el Apocalipsis, donde 3 1/2 años equivalen a 1.260 días 1157 (12:6, 14) y 42 meses también equivalen a 1.260 días (11:2, 3).

El tiempo de Dios se mide con el término kairos, que significa tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso. El kairos es “el tiempo diseñado en el cielo, que se manifiesta en la Tierra, para bendición de los hombres”.

Los tiempos de Dios son perfectos. Si le preguntamos a varias personas qué significará para ellos, de seguro responderán: “El tiempo de Dios es Perfecto”. Algunos dirán: “Es que las cosas pasan por algo”, “Todo lo que nos sucede tiene una razón”, “Es mejor que las cosas tomen su curso natural”, “No presionar las cosas”, “Dios sabe porque hace las cosas”.

Pero estas respuestas harán que suela ocurrir una curiosidad, porque lo que se entiende con esas respuestas, es que la gente confía, tanto en Dios que simplemente acepta lo que le sucede, bueno o malo, y pensé; si lo que nos sucede es bueno ¡está bien! Pero si es algo que no queremos ¿Qué hacemos? ¿Nada? Decidí leer algunos post de varias personas y testimonios en internet y tratar de comprender.

PERSPECTIVA HEBREA:

En el hebreo se usa un término especial para señalar esto. Es olam, que se refiere a una continuación infinita, tanto en el pasado como en el futuro. Así se usa en Gen 21:33 (†œY plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno [olam]†.

En el griego bíblico los términos más usados para tiempo son: Cronos y Kairos. Veamos el significado de éstas palabras:

Cronos: lapso de tiempo, duración de tiempo. Raíz de la palabra cronometro y sus derivados. Hablamos del tiempo terrenal, que se puede medir. Dios estableció con la creación el sol, la luna y las estrellas para medir los tiempos terrenales (Gén. 1:14-18), y por eso las unidades de medida de nuestro tiempo: milenio, siglo, año, mes, día, horas, etc. Es el tiempo del hombre.

Kairos: medida correcta, ocasión, período definido, tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso. Cronos marca cantidad, Kairos calidad, Rom. 5:6. Kairos es el tiempo oportuno y diseñado desde el cielo, dónde Dios interviene en la vida de los hombres de una manera sobrenatural y poderosa. Tiempo diseñado en el cielo, que se manifiesta en la tierra, para bendición de los hombres. Aquí debemos velar y estar preparados para los cambios de Dios. Kairos no mide sino que participa de tal manera que se pierde la noción del tiempo; tiempo sin tiempo; momentos en los que el reloj se detiene, alimentándonos, renovándonos.

PENSAMIENTO FILOSOFICO HEBREO:

Kairos ni exige nada ni espera nada de nosotros. Kairos simplemente pasa por nuestro lado y se va. Engañados por Cronos, perseguimos a Kairos intentando atraparle. Y así no le pillamos nunca. Cronos se encarga muy bien de que no nos demos cuenta de que la única forma de atrapar a Kairos es la observación silenciosa y desapasionada de nuestro entorno. Sólo así veremos a Kairos aparecer y podremos atraparle.

Isaías 41:23 Sí, dígannos lo que ocurrirá en los próximos días. Entonces sabremos que ustedes son dioses. ¡Por lo menos hagan algo, bueno o malo! Hagan algo que nos asombre y nos atemorice. | Nueva Traducción Viviente (NTV) | Descargar la Biblia App ahora (bible.com)

“haguidu et haotiot leajor- declarad las cosas que vendrán en lo sucesivo”, es decir, “digan lo que  vendrá en el futuro” utilizando el término “leajor”, que en hebreo refiere a lo que está atrás.

Podríamos afirmar que, de algún modo, esta concepción judía es una descripción más atinada de la realidad: lo que sucedió es lo que nosotros conocemos, lo que podemos observar, mientras que el futuro, aun el cercano, nos es desconocido e incierto.


                                    Como saber si un sentir es de Dios?


El tiempo de Dios se mide con el término kairos, que significa tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso. El kairos es “el tiempo diseñado en el cielo, que se manifiesta en la Tierra, para bendición de los hombres”.
Su significado literal es «momento adecuado u oportuno»,​ y en la teología cristiana se lo asocia con el «tiempo de Dios». La principal diferencia con cronos (en griego antiguo, kρόνος, krónos) es que, mientras Kairós es de naturaleza cualitativa, Cronos es cuantitativo.

Pléroma en su concepto se define como:
El término pléroma generalmente se refiere a la totalidad de los poderes de Dios, el término significa plenitud, y se usa tanto en contextos gnósticos como cristianos. Son 17 las veces que el término pléroma aparece como sustantivo en los Escritos sobre todo paulinos. En algunos pasajes queda bien clara la idea de que toda la Iglesia es Cristo, cabeza, y el pléroma, el resto. “La Iglesia es su cuerpo, el complemento (pléroma) con el que se complementa a Cristo el Señor” (Efesios 1:23).

PALABRAS DEL ITALIANO RELACIONADAS CON «PLEROMA»

Podemos ver, entonces, que el tiempo de Dios no es el mismo que el tiempo de los hombres, y aunque sus milagros y respuestas se manifiestan en nuestra dimensión terrenal, estos no responden a la dimensión terrenal.

Aprendiendo a esperar en el tiempo de Dios

Muchas veces, cuando tenemos problemas, oramos y pedimos a Dios una solución; esperamos una respuesta rápida, casi inmediata. Y cuando no llega y sentimos que hemos esperado bastante empezamos a desesperarnos, la ansiedad se puede apoderar de nosotros y muchas veces nos enojamos y le reclamamos a Dios. Le relamamos porque Él no está respondiendo, según nuestro tiempo; creemos que Dios está ocupado resolviendo otros problemas o que simplemente se olvidó de nosotros. Como nuestra visión del problema es limitada, creemos que Dios también tiene una visión limitada y se nos olvida que Él ve todo el panorama, que además conoce el futuro y conoce nuestros corazones. Debemos entender que Dios tiene el control de todo, que nos ama y que todo lo que pasa (y deja de pasar) nos ayuda a bien, pero sobre todo, debemos entender que las cosas pasarán en el momento que Dios quiera y considere oportuno.

¿Cómo puedo saber cuál es el tiempo de Dios?”

Respuesta: Lo primero que necesitamos entender sobre el tiempo de Dios es que es perfecto, así como todos los caminos de Dios son perfectos (Salmo 18:30; Gálatas 4:4). El tiempo de Dios nunca es temprano, y nunca se ha retrasado. De hecho, desde antes de nuestro nacimiento hasta el momento en que tomamos nuestro último aliento acá en la tierra, nuestro Dios soberano está cumpliendo sus propósitos divinos en nuestras vidas. Él está en completo control de todo y de todos, desde la eternidad hasta la eternidad. Ningún evento en la historia ha puesto aunque sea una arruga en el tiempo del plan eterno de Dios, que él diseñó antes de la fundación del mundo.

Uno podría pensar, entonces, que al entender la soberanía de nuestro creador, haría que la paciencia y el esperar fuera algo más fácil. Lamentablemente, sin embargo, ese no es siempre el caso. Nuestra naturaleza humana puede hacer que sea algo difícil el esperar el tiempo perfecto de Dios. De hecho, en el bullicio y el ajetreo de nuestra vida frenética, a menudo nos resulta difícil esperar a alguien o algo. Lo que queremos lo queremos ahora. 

Debemos recordar que Dios opera de acuerdo a su calendario eterno perfecto y preordenado, y no de acuerdo al nuestro. Debemos tener el gran consuelo en saber que cuando esperamos en el señor, recibimos fuerza y fortaleza divina: “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31). El salmista reitera: “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (Salmo 27:14).

Otra clave para entender el tiempo de Dios es la confianza. De hecho, nuestra capacidad para esperar en el señor está ampliamente relacionada con cuánto podemos confiar en él.

Cuando confiamos en Dios con todo nuestro corazón, renunciando a depender en nosotros mismos, a menudo con una comprensión equivocada de las circunstancias, Dios ciertamente nos guiará (Proverbios 3:5-6). “…Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia” (Salmo 32:10). Sin embargo, para confiar plenamente en Dios necesitamos conocer a Dios.

Y la mejor manera de conocerlo es a través de su palabra. El poder divino de Dios se desata en nuestras vidas a través de su palabra inspirada (1 Tesalonicenses 2:13). La obra de la palabra de Dios incluye la salvación (Romanos 10:17; 1 Pedro 1:23), la enseñanza y la formación (2 Timoteo 3:16-17), la guianza (Salmo 119:105), la protección (Salmo 119:114, 117), la fortaleza (Salmo 119:28), y nos hace sabios (Salmo 119:97-100). Si estudiamos y meditamos diariamente en su palabra, su tiempo se hará más claro para nosotros.

Cuando cuestionamos el tiempo de Dios, a menudo es porque estamos buscando orientación o liberación de una situación difícil. Sin embargo, podemos tener la seguridad que nuestro padre celestial sabe exactamente dónde estamos en nuestras vidas en cada momento.

Él nos coloca allí o nos permite estar ahí, todo para su propio propósito perfecto. De hecho, Dios a menudo usa las pruebas para fortalecer nuestra paciencia, permitiendo que nuestra fe cristiana madure y sea completa (Santiago 1:3-4). Y sabemos que todas las cosas, incluyendo estas pruebas difíciles, obran para bien para los que aman a Dios (Romanos 8:28). Dios, de hecho, escucha el clamor de sus hijos y responderá de acuerdo a su perfecta voluntad y tiempo.

“Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34:19). Los planes que Dios tiene para sus hijos son buenos, son para ayudarnos y no para hacernos daño (Jeremías 29:11). Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.  Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, tiempo de reflexionar, y tiempo de paz. Eclesiastés 3:1-8 Eclesiastés 3:11. En tus manos están mis tiempos. Salmos 31:15

Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará. Habacuc 2:3.

Segunda Parte:

Dios en su tiempo avisa de los acontecimiento que han de venir.

Lucas 19:41-44: Y cuando llegó cerca de la ciudad (Jesús), al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.”

Una vez llegan cerca de Jerusalén, Jesús instruye a dos de sus discípulos y les encarga una misión.   No se nos dice quienes eran esos discípulos dejándonos ver que todos nosotros de una forma u otra podemos ser usados por Jesús.   Podemos ver también que cuando Dios nos encomienda a hacer algo nos dará instrucciones referentes a dicha misión.   No quiere esto decir que no habrán obstáculos, pero si seguimos las instrucciones de Dios fielmente veremos los resultados positivos. 

La entrada triunfal de Jesús es en un pollino de asno.   Esto tiene un objetivo principal, el que se cumpla la profecía dada en Zac.9:9.   Toda la vida de Jesús estaba claramente profetizada y Jesús pidió que se le trajera ese pollino para lograr ese propósito.  ¿Será que nosotros debemos colaborar para que las profecías dadas a nosotros tomen lugar?   Pienso que sí, que nosotros debemos estar bien atentos a los eventos alrededor nuestro para poder cooperar con Dios en sus planes para nuestras vidas.    No tratar de ayudar a Dios, pues él no necesita nuestra ayuda, pero si cooperar con él.

Israel esperaba al Mesías, pero lo esperaba como libertador de la opresión romana.   Por lo tanto estaban esperando a un líder político más que a un Salvador espiritual.   Por esta causa, aun cuando había más de cincuenta profecías sobre Jesús, estos no pudieron verlo.   Esto nos enseña que debemos estar atentos a los eventos a nuestro alrededor sin ser subjetivos.   Debemos ver la realidad de las cosas a la luz de la palabra de Dios.   Cuando hacemos así, cada evento nos hablará y podremos discernir los tiempos en que vivimos. 

Hoy tenemos muchos eventos ocurriendo alrededor nuestro y lamentablemente gran parte de la iglesia no se ha percatado de los mismos.   Están enfocados en tantas cosas, y muchos de ellos en sus propios negocios, que no han podido ver las profecías cumpliéndose a su alrededor.

Jesús está próximo a venir y no han reconocido este tiempo.   Se está repitiendo la historia.   Es por eso que Jesús enfáticamente decía ¡Velad!

La entrada de Jesús en un pollino no reflejaba la llegada de un gran rey y conquistador o lo que ellos esperaban, un libertador.    Los conquistadores llegaban en elegantes caballos, con soldados muy bien armados siguiéndole.   Jesús venía en un burrito, sin espada ni soldados armados.   

En cierta forma podríamos excusar la ignorancia de los judíos, pues a los ojos humanos Jesús no lucia como un libertador.   Sin embargo Jesús no los excusaba, pues en una ocasión les dijo que ellos sabían interpretar los tiempos climatológicos, pero no podía ver el tiempo en que estaban viviendo (Mt.16:2-3).   Después de todo ellos eran los conocedores de la ley y las profecías.   Si había alguien que no debió dejar pasar la venida del Mesías esos eran los judíos.

Esta entrada, aun cuando es titulada “La entrada triunfal” al final vemos que son los mismos que le aclamaron los que le crucificaron.   Muchos de ellos al verle colgado en la cruz meneaban la cabeza diciendo “salvaste a otros, salvante a ti mismo y creeremos” (Mt.27:39-44).

La opresión que tenía Roma sobre los judíos era tal que ellos anhelaban la llegada del Mesías, pero cuando este llegó fallaron en reconocerle porque no llegó como ellos querían que llegara.   De igual forma ocurre con nosotros hoy día.   Fallamos de ver a Dios en nuestro diario vivir porque no actúa como quisiéramos.  Queremos que él llegue a nuestro socorro en forma impresionante y espectacular.   De esa forma perdemos la presencia de él por estar enfocados en nosotros y nuestros métodos.   Es similar a lo ocurrido a Elías cuando pensó que Dios estaba en el viento, o en el terremoto o el fuego (1 R.19:11-12).   Para su sorpresa Dios venía en el silbo apacible.  

Dios quiere hacer grandes cosas a través de nosotros, pero dejamos pasar el momento de Dios esperando lo inesperado.    Queremos siempre sentir sin entender que el evangelio no es por sentidos, sino por fe.    Es por creer la palabra de Dios.   Es creer las promesas hechas por Dios.   Pablo dijo: Por fe andamos, no por vista (2 Co.5:7).

La primera causa por la que ellos fallaron en reconocer a Jesús era la ceguera espiritual producida por el pecado.   El pecado crea unas escamas que no nos dejan ver la realidad de las cosas.   Si por algún motivo logramos obtener algo de luz, el mismo pecado se encarga de hacernos ignorantes justificando nuestra condición.   ¡Que terrible cosa es cuando el pecado reina en nuestros miembros!   Nos embota, entumece  y nos lleva a hundirnos más y más.

Tenemos que decir como dijo Pablo en Ro.7:25 “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”.

Principio Básico: El llanto de Jesús era por su gente, familias, niños, ancianos, etc. todas estas personas que componían su  pueblo y que lamentablemente no habían creído en él.”  

Meditemos un poco en esas palabras desgarradoras de Jesús.   Veamos Lc:19:41.  Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella.    Debe haber sido impresionante ver a Jesús llorar por Jerusalén.    No se nos dice que sollozaba, sino que lloraba.    Pienso en esos padres, que al ver a sus hijos encaminándose a una destrucción segura, les tratan de amonestar, pero ellos no hacen caso.    Pienso en esas madres que ven a sus pequeñas quedando encinta, sin maridos, sin educación, sin muy buen futuro.

porque Jesús se conmueve por Jerusalén?

Jesús llegaba en un momento de gran crisis social y espiritual.   Un mundo lleno de religiosos vacíos y ciegos, desorientados en cuanto a las profecías.    Al Jesús estar en el secreto de Dios pudo saber la destrucción que se avecinaba, pero los fariseos, saduceos y gran parte del pueblo no lo percibieron.    En medio de la crisis llega Jesús para traerles la verdadera libertad, la del espíritu, pero ellos estaban lejos de desear dicha libertad.  En el año setenta se produce el cumplimiento de la profecía dada por Jesús en Mt:24, la destrucción del templo por el príncipe Tito.    Jesús deseaba proporcionar esa Paz a pueblo cuando convivía con ellos.

 El apóstol Pablo nos da tres instrucciones, las cuales son indispensables que cumplamos para poder ver la paz de Dios cumplida en nuestras vidas.  

Veamos esas tres instrucciones:   

  1. La primera  la encontramos en Fil.4:4 donde Pablo nos dice que nos regocijemos en el Señor siempre.   Un corazón regocijado es un corazón alegre y lleno de paz.   No hay lugar para enojos ni contiendas, los cuales roban la paz.  
  2. La segunda la encontramos en Fil.4:5.   La instrucción ahora es a ser gentiles con todos.   Cuando somos gentiles estamos en paz.   Pablo añade “el Señor está cerca”.   Esta cercanía del Señor la podemos ver en dos direcciones.   La primera puede referirse a la segunda venida del Señor, la cual está cerca.   La segunda podría referirse a la cercanía del Señor de nosotros.   No olvidemos que él está dentro de nosotros, tan cerca que puede oír nuestros pensamientos.   Por lo tanto él ve todas nuestras reacciones.   Él sabe si somos gentiles con los hombres o no.   Para obtener la paz de Dios es imprescindible que seamos gentiles.    
  3. La tercera instrucción la encontramos en Fil.4:6 donde se nos exhorta a no estar afanados por nada.   La forma de prevenir el afán es trayendo a Dios todas nuestras peticiones en oración y ruego cargadas con muchas acciones de gracias.   Cuando cumplimos estas tres instrucciones la paz de Dios se hace una realidad en nuestras vidas.
Conclusión:

No permitas que después de haber escuchado por largos años la palabra de Dios, te suceda lo que le ocurrió a Jerusalén, por no haber conocido el tiempo de su visitación (visitación representa el momento que Dios te visita Isaías 55:6-7).

Si estás comprendiendo que no estás ajustado, ni en el espacio, ni el tiempo, es  hora que te arrepientas y le pidas a Jesús que tome el centro de tu vida, para no seguir como sin rumbo fijo. Dile a Dios: “Quiero vivir ajustado a tus tiempos y a tu voluntad. Encamíname porque tú me has dado el vivir en un tiempo especial, y no quiero ignorarlo. Ábreme el entendimiento para comprender las escrituras porque sé que el tiempo de su llegada está acerca, y quiero estar despierto. Obra de tal manera que no me sorprenda, quiero estar en luz. Declaro que en tus manos están mis tiempos y te pido que me enseñes a contar mis días, de tal manera que traigas a mi corazón sabiduría.”

REFLEXIONEMOS ANTE QUE SEA DEMASIADO TARDE:

https://www.youtube.com/watch?v=ybWgUHNEZqM



PREGUNTA DE INTERÉS:

"¿Cuál es la relación entre Dios y el tiempo?"

Respuesta: 
Vivimos en un mundo físico con sus cuatro dimensiones espacio-tiempo llamadas longitud, anchura, altura (o profundidad) y tiempo. Sin embargo, Dios habita en un reino diferente — la esfera del espíritu — más allá de la percepción de nuestros sentidos físicos. No es que Dios no sea real; es una cuestión de que Él no está limitado por las leyes y dimensiones físicas que gobiernan nuestro mundo (Isaías 57:15). Sabiendo que "Dios es espíritu" (Juan 4:24), ¿cuál es Su relación con el tiempo?

En el Salmo 90:4, Moisés usó una analogía simple pero profunda para describir la eternidad de Dios: "Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche". La eternidad de Dios se contrasta con la temporalidad del hombre. Nuestras vidas son cortas y frágiles, pero Dios no se debilita o falla con el paso del tiempo.

En cierto sentido, la marca del tiempo es irrelevante para Dios porque Él la trasciende. Pedro, en 2 Pedro 3:8, advirtió a sus lectores que no dejaran pasar por alto este hecho tan importante: que la perspectiva de Dios sobre el tiempo es muy diferente a la de la humanidad (véase también el Salmo 102:12, 24-27). El Señor no está sujeto al tiempo como nosotros. Él está por encima y más allá de la esfera del tiempo. Dios ve todo el pasado y el futuro de la eternidad. El tiempo que pasa en la tierra es un parpadeo desde la perspectiva eterna de Dios. Un segundo no es diferente de un eón; mil millones de años pasan como segundos para el Dios eterno.

VIDEOS DE INTERÉS CON RELACION AL TEMA:

  1. https://www.youtube.com/watch?v=TYDbESzyIqY
  2. https://www.youtube.com/watch?v=dY2WDeDmj4g
  3. https://www.youtube.com/watch?v=C31JsZItKd8


1 comentario:

  1. Excelente muy bueno saque material para edificar a la iglesia. Mil bendiciones

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